La digitalización del campo avanza con el desarrollo de sensores, drones, maquinaria conectada y plataformas de gestión. Sin embargo, su adopción continúa dependiendo de una infraestructura básica: una conexión estable y adaptada a las necesidades del medio rural.
La agricultura de precisión se apoya cada vez más en el intercambio de información entre equipos, dispositivos y plataformas digitales. La falta de cobertura puede limitar el funcionamiento de estas soluciones y dificultar que agricultores y empresas aprovechen todo su potencial para mejorar la eficiencia, optimizar el uso de los recursos y facilitar la toma de decisiones.
En un reciente artículo publicado en Interempresas, Emilio Gil analiza las necesidades actuales y futuras de conectividad de la agricultura europea y plantea una cuestión clave: ¿puede la conexión por satélite cubrir por sí sola las demandas del sector o será necesario combinarla con redes 5G y otras soluciones?
La conectividad se consolida así como una infraestructura estratégica para avanzar hacia una agricultura más digital, eficiente y sostenible, especialmente en aquellas zonas rurales en las que todavía existen importantes limitaciones de cobertura.
Puedes consultar la lectura completa en Interempresas: enlace